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El novio de mi mejor amiga/ susane colasanti

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Antes de ser escritora, fue profesora de Física y Ciencias Naturales en un instituto durante diez años. En la actualidad combina la escritura con la docencia privada. Actualmente Susane Colasanti reside y trabaja en Nueva York. La infracción de los derechos mencionados puede ser constitutiva de delito contra la propiedad intelectual arts. Leer el horóscopo los lunes es parte fundamental de mi vida. Si tuviera una lista, sería algo así: ducharme, hecho. Ir al instituto, hecho. Hacer los deberes, medio hecho depende de la cantidad de trabajo que tenga que hacer y de su nivel de dificultad.

Me preguntaron quién era y de dónde venía. Mi relato les asombró maravillosamente, y me felicitaron por haber podido escapar de los devoradores de carne humana; me ofrecieron de comer y de beber, me dejaron reposar una hora, y después me llevaron a su barca para presentarme a su rey, cuya residencia se hallaba en otra isla vecina. La isla en que reinaba este rey tenía por capital una ciudad muy poblada, abundante en todas las cosas de la vida, rica en zocos y en mercaderes cuyas tiendas aparecían provistas de objetos preciosos, cruzadas por calles en que circulaban numerosos jinetes en caballos espléndidos, aunque sin sillas ni estribos. Así es que cuando me presentaron al rey, tras de las zalemas hube de participarle mi asombro por ver cómo los hombres montaban a pelo en los caballos. Y permanecí junto a él hasta que la terminó. Entonces yo mismo forré la madera de la silla con vellón y cuero y acabé guarneciéndola con bordados de oro y borlas de diversos colores. Hice que viniese a mi presencia luego un herrero, al cual le enseñé el arte de confeccionar un bocado y estribos; y ejecutó perfectamente estas cosas, porque no le perdí de vista un santiamén. Cuando el gran visir vio aquella silla y comprobó su superioridad, me rogó que le hiciera una parecida.

Semejante soy, tal fui. Si apenas sé cómo me llamo, tampoco me doy clara cuenta de la religión que profeso, pues las tres que aquende tenemos, confunden en los espacios de mi espíritu sus viejos dogmas y sus ritos pintorescos. Y ved aquende que yo, el hombre de las grandes confusiones, el panteólogo desmemoriado que, al descuidar la fijeza de su nombre, borra con igual descuido los nombres de las cosas, me meto a refundir en una sola enjuiciamiento las tres que aquí los humanos practican, divididos en castas, familias o rebaños, con sus marcas correspondientes. Las tres me mandan que ame a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a mí mismo, y que perdone las ofensas; las tres me señalan la vida eterno como fin sin fin de nuestro ser, y me ofrecen recompensa o castigo conforme al valor moral de mis acciones, mientras me tiene Jesucristo estacado en la sociedad humana, paciendo en las no siempre fértiles praderas de la vida fisiológica. Yo tampoco mato ni robo, y considero la guerra como el pecado mortal de las naciones. En el tratado del amor de mujer manifiestan las tres hermanas El caviloso examen de estas contradictorias opiniones mías a veces me ocupa mañanas y tardes, sin que de mi tenaz raciocinio salga el término discreto en que pueda levantar la verdad.

Barnaby Rudge 1 Ronda de Sant Pere. Impresión y encuadernación: Taller de Libros, S. De niño, yo no época demasiado tonto, pero el obsequio época exagerado para alguien que nadaba en mares de revistas de cómics argentinos y mexicanos sobre todo mexicanos, de la editorial Novato- y que cuando se asomaba a los libros época para atender a Emilio Salgari y a Julio Verne. De modo que aquel volumen, de la editorial Peuser, tuvo que macerarse durante un tiempo antes de convertirse en el primer libro no infantil que leí. Muchos años después, mis hijas, a la misma edad en que lo había hecho yo, leyeron David Copperfield, en el mismo ejemplar que, cuarenta abriles antes, me había sido dado por mi tía abuela, y que actualidad descansa, esperando a la próxima concepción, en la estantería junto a la cual he empezado a escribir estas líneas.

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